LA ALTERNATIVA

Resumen

Llega el turno de abordar con detalles nunca contados todo lo que rodeó a la alternativa del maestro navarro del toreo a caballo en el lejano año de 1989.

Autor  |  Medio

Juan Andrés Hermoso de Mendoza  |  pablohermoso.net

Fecha

4 de Mayo de 2020

País

España

LA ALTERNATIVA

Los comienzos de Pablo Hermoso de Mendoza en esta profesión de rejoneador fueron siempre rodeados de metas a muy corto plazo. Pablo iba caminando poco a poco y con apenas un caballo propio y los que le prestaban algunos amigos iba completando compromisos, casi en un cien por cien, en su tierra navarra. Eso sí, siempre contó con el apoyo de los suyos, de la gente de Navarra y en particular de Estella, que allí por donde se presentaba acudían a verlo y a animarlo, y eso hacía que a las empresas sus actuaciones les fueran rentables. Pasaban los años 80 y Pablo iba formando ya una pequeña cuadra que le hacía afrontar algún nuevo reto y nada mejor que tomar la por él, soñada alternativa.

Eran años, en los que los rejoneadores apenas tomaban alternativas, incluso al día siguiente de doctorarse se pudo leer en Diario 16: “En la corrida se simuló la ceremonia de alternativa de Pablo Hermoso de Mendoza a cargo de Manuel Vidrié, acto no contemplado por el reglamento taurino”. No sabemos si quien escribió esto, estaba más doctorado en alternativas que nadie, pero el caso es que la alternativa computó e incluso podemos decir que sirvió parta que en el futuro muchos más rejoneadores la tomaran y a día de hoy, casi se ha conseguido que la totalidad del escalafón, lo sean de alternativa. Otra cosa es si una vez tomada la alternativa, los requisitos que ello exige sean cumplidos, que eso podemos decir que no lo hacen ni cinco caballeros rejoneadores de todo el escalafón, siendo Pablo el primero en cumplir con el requisito de solamente lidiar toros cuatreños.

Volviendo a los días previos al doctorado de Pablo, podemos decir que el sueño de este era ser alternativado en su ciudad de Estella y por su admirado Manuel Vidrié. Este sueño no se pudo cumplir porque según argumentó el entonces empresario Ángel Macua, los honorarios de Manuel Vidrié eran muy elevados para su presupuesto y entonces surgió la oferta del empresario Justo Benítez para que la tomase en Tafalla, a apenas cuarenta kilómetros de su ciudad natal y con un cartel realmente de campanillas: Manuel Vidrié, Curro Bedoya y Ginés Cartagena. Se lidiarían toros de César Moreno y se cerró como fecha el 16 de agosto de 1.989.

La alternativa se convirtió en un acontecimiento para Navarra y Pablo pasó a ser uno de los protagonistas en los Diarios provinciales con entrevistas de las que sacaremos extractos en esta reseña y veremos los sentimientos de un joven veinteañero los días anteriores y posteriores al evento.

Para el programa de mano elaborado por el propio equipo de Hermoso de Mendoza, el poeta navarro Ángel Urrutia le dedicó la siguiente poesía:

 

En tu alternativa, con mi amistad. Ángel Urrutia
En el campo y la arena siembras cielo
Y pintas de arrobados arreboles
esa luna que besas con tus soles
mientras bordas la plaza en un pañuelo.

Con tus quiebros de luz pones el suelo
como un altar de alados girasoles,
y cantan con rejones y faroles
los ángeles caballos de tu vuelo.

La nieve en tí es calor y maestría,
caliente castidad de caballero,
raíz oriunda, limpia geometría.

Que el toro es dios de tu fervor torero:
relámpagos claveles desde el día
que tu alto cabalgar te hace lucero.

Pablo afrontaba esa fecha con mucha ilusión y con una cuadra más que apañada para sus posibilidades, donde destacaban sobre todos dos caballos: “Cafetero” y “Pezanha”.

Sobre “Pezanha” recaía el gran peso de la lidia porque era el caballo más completo de banderillas y una de las piezas básicas para que el 12 de julio de 1.989, el navarro obtuviese un rabo ante un novillo de César Moreno en uno de los festejos matinales de la Feria de San Fermín de Pamplona. Alegría que no duraría mucho, apenas quince días, porque el 1 de agosto toreando en Lodosa (Navarra), “Pezanha” sufrió un golpe en un costado que le produjo una pequeña hernia sin aparentemente importancia alguna. No obstante, la escasa experiencia del equipo y los consejos de parte del entorno decidieron operar aquel bulto más por estética, que por salud para el animal y lo que sucedió es que “Pezanha” no resistió la anestesia administrada y sufrió un fatal paro cardiáco durante la intervención.

“Estoy apesadumbrado y en casa estamos todos igual. He perdi­do mi mejor caballo. Ha sido a con­secuencia de un paro cardiaco du­rante el transcurso de una operación. ”Pezaña” era el caballo en que más confianza tenía. Iba de frente al toro, templando siempre. Era el más torero y se puede decir que tenía afición y disfrutaba to­reando, cualidad que se da en muy pocos caballos. Lo voy a echar mu­cho en falta, pero ya no tiene reme­dio y hay que seguir adelante pen­sando en el futuro.”

Esta desgraciada circunstancia dejaba un tanto mermada la cuadra con la que Pablo contaba para su gran día: “Me gustaría tener alguno más; pero actualmente cuento con cinco caballos que van al toro y torean. «Elíos», anglo-árabe de 12 años, lo empleo de salida para recibir al toro porque tiene muchos píes. «Cafete­ro», híspano-árabe, tiene 10 años y es con el que hago los quiebros. «Cibeles», anglo-árabe, de 5 años. «Zahori», español, tiene seis años, se lo compré a Luis Francisco Esplá. Y tengo un potro híspano-árabe de 3 años que es una maravilla. Toda­vía no lo voy a sacar. Toreará el año que viene. Tiene unas condiciones magníficas y es muy torero. Se pa­rece al «Pezaña» que he perdido.”

A estos caballos se unirían “Imperial” y “Ebanista”, caballos de amigos del rejoneador, que él mismo había domado y que nunca habían toreado, pero que dieron la cara, cada uno en su medida, en cuantos compromisos se presentó en el resto de la temporada. También podemos aclarar que “Cibeles”, como la llamó Pablo en la entrevista, posteriormente fue rebautizada como “Giralda” y fue una de sus bazas más importantes en esas temporadas.

A pesar del imprevisto de “Pezanha”, Pablo resolvió con buena nota sus compromisos previos en Burlada y en Estella, y llegó a Tafalla diciendo que “Tengo una enorme ilusión por tomar aquí mi alternativa porque en Tafalla siempre me ha ido bien y tengo además muchos amigos: lo siento un poco por mis paisanos estelleses pero las cosas son así.” Y agradeciendo a la Empresa el esfuerzo realizado por lo rematado del cartel “La verdad es que en las plazas
de por aquí no: se da en las plazas importantes como pueden ser la de Madrid, Barcelona, Sevilla o Valencia, pero en las plazas de Navarra desde luego que hace mucho tiempo que no sé ha dado».

Todo estaba preparado para que Pablo Hermoso de Mendoza tomase su soñada alternativa aquel 16 de agosto, un día soleado, y una mañana tranquila en la que incluso atendió a Diario de Navarra y se fotografío con los caballos y toros de cartón de la feria, todo ello después de darse un paseo a caballo por el campo relajadamente “Esta mañana he cogido un caballo, he ido al campo y así me he tranquilizado un poco”.

Desde luego nada hacía presagiar lo que sucedería casi a la misma hora de inicio del festejo. Y fue que el cielo descargó una tremenda tromba de agua y granizo sobre Tafalla, dejando el ruedo impracticable y al público con pocas ganas de fiesta después del baño recibido: “La plaza registraba un lleno to­tal, cuando momentos antes de las seis de la tarde, hora de inicio de la corrida de rejones, comenzó a llo­ver torrencialmente. El agua y el granizo se en­cargaron de desalojar los tendi­dos y dejar el ruedo impractica­ble. Cuando paró de llover se abrie­ron los sumideros de la plaza y se anunció por los altavoces, que se intentaría arreglar el ruedo con arena y el rastrillo, esperando te­nerlo en condiciones para las siete de la tarde. Pero a las siete, los chicos y el barro seguían impidiendo el co­mienzo del festejo, por lo que se reunieron los rejoneadores, el empresario, varios miembros del Ayuntamiento y de la Comisión de Festejos y los representantes de la autoridad, para tomar las decisio­nes oportunas. Se pidió la opinión a Manuel Vidrié como director de lidia, quien dejó claro que el ruedo no estaba eh condiciones, pero que si el Ayuntamiento o el empresario consideraban que se debía dar el espectáculo, tanto él como sus compañeros estaban dispuestos a montar los caballos. Por su parte Justo Benítez manifestó su deci­sión de suspender la corrida, por entender que era peligroso actuar en aquellas condiciones y que además resultaba imposible ofre­cer un buen espectáculo al pú­blico, en lo que todos estu­vieron de acuerdo. Una vez decidi­da la suspensión, se estudiaron las posibilidades de dar la corrida otro día, resultando la mejor fecha la del viernes día 18, a las seis de la tarde. Posiblemente con el mismo cartel, aunque Ginés Cartagena no podía en aquellos momentos con­firmar su participación. Lo hará en breve y con tiempo para, en caso necesario, buscar otro rejoneador de categoría.”

Más suspense para Pablo que pensaba ya con dejar los nervios atrás después de esta fecha y todavía tendría que esperar dos días más para sentirse matador de toros. “

“¡Hombre! Pues un poco de­cepcionado, porque una vez de hacerme a la idea de que iba a ser, después de estar todo preparado, incluso los caballos calientes y a punto de saltar a la arena, tener que suspenderse te decepciona un poquico, pero desde luego más vale así que no que hubiese empe­zado y luego suspendido, porque se hubiese empobrecido el espec­táculo y al final hubiera sido peor para el público y peor para noso­tros». “Todos hubiésemos querido que habría sido hoy porque ya pasábamos el trago cuanto antes: a estar horas ya estaría yo seguramente más tranquilo que lo que estoy en estos momentos”. “Serán otros dos días más de tensiones y de preparativos, pero lo acepto tal como viene y estoy dispuesto a afrontarlo de nuevo para poder tomar la alterna­tiva aquí de una vez por todas».

Dos días, en realidad, día y poco más de medio porque lo que restaba de miércoles era muy poco y el viernes, ya desde casi la mañana Pablo estaba enfrascado y tensionado con su gran tarde. Un festejo que a pesar de celebrarse en Tafalla, su ciudad de Estella estuvo muy presente y fueron más de mil seguidores los que después de haberse mojado el día 16, volvieron a acudir a la llamada del día 18. A la cabeza de ellos, la alcaldesa de entonces Rosa López que tras imponer a Pablo el pañuelico de su ciudad sobre el propio ruedo, manifestaba: “es muy emotivo para un alcalde ver que un hijo de su ciudad llega a lo más alto de su profesión, en cualquiera que sea, y en este caso con Pablín en el rejo­neo. Ahora mismo, sin exagerar, puedo decir que estaremos aquí entre novecientos y mil estelleses animando y apoyando a nuestro paisano. El apoyo de la plaza ha -• sido magnifico, porque toda ella se ha identificado y volcado con él, y pienso que es justo porque una persona que se ha sacrificado como él desde crío y ha llegado a lo que estamos viendo, alternando con los mejores maestros del rejo­neo se lo merece.”

Pablo llegó a la plaza hacia las cinco de la tarde, acompañado de su cuadrilla de banderilleros que eran Fernando Moreno (hijo del ganadero), José Luís Gran “Romito” y su amigo del alma Guillermo Sanz Osinaga, que apenas se había hecho banderillero un año antes y que Pablo quiso que estuviera presente en esta fecha tan señalada. Como mozo de espadas José Anselmo Chocarro y como apoderado, Jorge Ramón Sarasa.

Se concretó el mes de diciembre y así volaron a Moscú Pablo, Miren, Juan Andrés e Idoia para vivir una experiencia sobre todo muy fresca, pero desde luego que colmados de atenciones por parte del anfitrión. Aunque siendo sinceros, el anfitrión y su pareja aparecieron un solo día para cenar dar la bienvenida y despedirse.

La tarde, en lo taurino, comenzó con la ceremonia de cesión del rejón de castigo por parte del maestro Manuel Vidrié, al toricantano Pablo Hermoso de Mendoza, bajo la mirada de los testigos Curro Bedoya y Antonio Correas, sustituto de Ginés Cartagena que no había podido acudir al aplazamiento por tener la fecha concretada en otra plaza. Vidrié apadrino a Pablo con el siguiente discurso: “Te deseo todo tipo de triunfos en esta durí­sima carrera en la que te auguro un futuro prometedor». Seguro que Manuel Vidrié, entonces, para nada sospechaba lo prometedor que iba a ser ese futuro….

Pablo recibió el rejón, se abrazó a padrino y testigos y se fue a brindar  su primer toro de nombre “Pardillo”, de la ganadería navarra de su amigo César Moreno, número 75 y negro de capa. “A toda la plaza y toda la afición de Navarra». Brindis corto y escueto, pero que definía todos los sentimientos que Pablo sentía en ese momento hacía la gente de su tierra, sin la cual y sin su apoyo no podría haber llegado a ese día.

La faena comenzó con nervios de salida cuando montaba a “Elios”, pero se fue asentando poco a poco en más tranquilidad, alcanzando sus mejores momentos en banderillas, sobre todo los quiebros montando a “Cafetero” y el par a dos manos sobre “Giralda”. Tras dar muerte a “Pardillo”, el tendido se volvió un mar de pañuelos blancos para conceder al estellés las dos primeras orejas de un festejo que sería triunfal:  “Nueve orejas y dos rabos se repartieron Vidrié, Bedoya, Correas y Pablo Hermoso de Mendoza. Dos orejas cortó el rejoneador navarro al toro de la alternativa. El ganadero navarro César Moreno dio la vuelta al ruedo tras la muerte del quinto y el mayoral al finalizar la corrida.”

Tras el festejo el padrino Vidrié y los testigos, Bedoya y Correas, después de destacar el tremendo apoyo de la afición de Navarra, también dieron su opinión sobre la actuación y el futuro de Pablo. Comenzó el maestro Vidrié: “es un chaval joven, Ie veo con mucho futuro, me ha encantado darle la alternativa y al­ternar con él y le he pedido que cuide a esta afición que tiene y que está con él y con todos los rejo­neadores». Más efusivo en sus comentarios estuvo Curro Bedoya,  “ha estado en la cumbre, me ha encan­tado y difícilmente podrá tener una actuación mejor que la de hoy y le pronostico que estará entre los re­joneadores de primera: aparte de que un público como el de hoy que ha sabido quererle y apreciarle de verdad no lo encontrará donde quiera». Y por último, Antonio Correas, también exaltó la labor del jinete de Estella: “ha sido una tarde muy importante para él; el hecho de estar con las primeras figuras del rejoneo le habrían podido traicionar los nervios, pero ya es un hombre y no ha perdido la serenidad, ha hecho algo importante y creo que puede cuajar en un buen rejoneador, si es constante, y le auguro un gran futuro porque tiene valor y hace cosas importantes”.

Al final, todos a hombros de los costaleros y una tarde marcada en la carrera de Pablo Hermoso de Mendoza, que aunque se hizo de rogar, llegó y pasó escribiendo con letras de oro  una fecha histórica para él y para el rejoneo:

El 18 de agosto de 1.989, en la ciudad de Tafalla (Navarra), tomó la alternativa ante el toro “Pardillo”, nº 75 de la ganadería de César Moreno, el que posteriormente sería el mejor rejoneador de la historia: PABLO HERMOSO DE MENDOZA.

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