EL SUEÑO AMERICANO

Resumen

La historia detrás de la gira que llevó al genio estellés a actuar en territorio norteamericano en la octava entrega de las crónicas.

Autor  |  Medio

Juan Andrés Hermoso de Mendoza  |  pablohermoso.net

Fecha

13 de Junio de 2020

País

España

EL SUEÑO AMERICANO

El día 13 de octubre de 2.002, Pablo Hermoso de Mendoza actuaba en la Plaza de toros de Playas de Tijuana (Baja California) en una tarde en la que el jinete bordó el toreo obteniendo tres orejas y un rabo de los toros que lidió y sobre todo consiguiendo una convocatoria de gente insospechada en estos tiempos y en esos lares, fronterizos con los Estados Unidos. De hecho los corrales de la plaza de toros de Playas, están tocando al muro que separa México de Estados Unidos.

Más de trece mil personas disfrutaron de la gloriosa labor de Hermoso de Mendoza y entre ellos, una persona a la que Pablo no conocía, pero que quedó impresionado del espectáculo y del ambiente. Se trataba de Jorge Pinos, agente y representante de estrellas y uno de los principales ejecutivos de la agencia William Morris Agency.

Para ponernos en antecedentes, William Morris Agency, es posiblemente la primera gran agencia de talentos del mundo del espectáculo y por sus más de cien años de existencia pasaron artistas como los Rolling Stones, Cher, Beach Boys, Mel Gibbson, Luís Miguel o los españoles Julio Iglesias o Mario Casas.

Nunca William Morris Agency había echado la vista hacia el mundo de la tauromaquia, pero aquella tarde en Tijuana, hizo meditar a uno de sus representantes por la posibilidad de que aquel espectáculo entrara dentro de sus amplios aspectos a representar.

Jorge Pinos, norteamericano de origen ecuatoriano, no dudó en ponerse en contacto con Pablo Hermoso de Mendoza para tratar de trabajar en conjunto y sobre todo de hacerlo en suelo norteamericano.

Pasaron unos meses y ambas parte concertaron una cita en Los Ángeles (California), donde se reunirían el propio Jorge Pinos y por parte de Pablo, estarían, su hermano Juan Andrés y su asesor fiscal, Iñaki Ruiz.

De aquella reunión salieron muchas cosas y conversaciones positivas, aunque ciertamente se vio desde el principio que realizar una gira por EEUU iba a ser muy complicado por lo que las miras del Sr. Pino, estaban fundamentalmente en China. Un país donde el festejo podría ser íntegro, sin eliminar el último tercio y un público mucho más abierto que al americano para este tipo de festejos. La idea, a futuro sí gustó a Pablo, pero en aquellos momentos, el no quería enfrascarse en un viaje tan complicado y que sobre todo le alejase y le privase de sus temporadas mexicana y europea. Los representantes de Pablo propusieron la posibilidad de incluir a Pablo en los rodeos, espectáculo que congregan en ocasiones a ochenta y hasta noventa mil personas y donde Pablo lidiaría dos toros en los intermedios, lo cual representaría un enorme escaparate para el centauro. Esta idea no se pudo llevar a cabo tampoco por el hecho de que los rodeos no son de temporada, sino muy espaciados en el tiempo, lo que haría que Pablo tuviera que dejar una cuadra en EEUU casi todo el año.

Se estudiaron todas las posibilidades y después de dos reuniones se decidió posponer el asunto y estudiar en el futuro el tema de China. No obstante, Pablo tenía en la cabeza torear en el país de las barras y las estrellas y desde luego que no de cualquier forma o con caballos prestados como se estilaba entonces y se continúa estilando en la actualidad.

Pasaría casi una temporada más en México y Pablo continuaba con la idea de viajar con parte de sus caballos a tierras americanas y fue entonces cuando surgió la figura de Marco Antonio González, empresario de Jalostotitlán (Jalisco), pero con varios negocios importantes en Estados Unidos y él dio el empujón que Pablo necesitaba para cruzar la complicada frontera.

Tras varios años intentándolo, por fin Hermoso de Mendoza pudo cumplir uno de los pocos sueños que entonces le quedaba por alcanzar en su profesión y que no era otro que el poder actuar en Norteamérica, acompañado de su propio equipo y de sus propios caballos.

No resultó fácil el paso de la frontera por parte de los caballos, ya que uno tras otro, las autoridades americanas iban rechazando los análisis de los caballos y reduciendo el número de ejemplares.

Así al final se llegó al número de siete ejemplares, por otra parte número suficiente para poder hacer frente a los cuatro compromisos para los que se le había contratado.

A última hora y con CHICUELO, ALBAICIN, COYOTE y MONTERREY ya en tierra estadounidense, se intentó que pasaran LABRIT, GÜERO y FOSFORO. El resultado de alguno de los análisis de estos caballos, tampoco “gustó” a los veterinarios y a última hora impidieron el paso de los tres, por haber viajado juntos en el mismo camión, permaneciendo en Tijuana, esperando al final de la gira para unirse a los caballos que iban a torear y regresar así al Rancho de San Miguel de Allende.

Como mal menor, en California se encontraban esperando EBANO y QUERETARO, que habían atravesado la frontera un año antes.

Con la cuadra compuesta por EBANO, QUERETARO, CHICUELO, ALBAICIN, COYOTE y MONTERREY, con el camión que siempre había utilizado en México, propiedad de Rogelio Aguilar, quien además quiso acompañarle al volante en esta aventura, con Verónica Palermo y José Manuel Rodríguez “Piqui”, como caballerangos, José Luís Cotán, como banderillero, Juan Andrés Hermoso de Mendoza como mozo de espadas y administrador y Jorge Canales, como apoderado, Pablo comenzó su periplo americano superando así la primera prueba que no era otra que pasar la frontera, primer y más complicado obstáculo.

El primer acto de la minigira tuvo lugar en  la sede del Club Taurino “Los Aficionados de Los Angeles”, donde se dio a conocer los carteles y los proyectos taurinos del fin de semana. Tras la rueda de prensa y habiendo trascurrido veinticuatro horas desde su salida del Rancho en San Miguel Allende, Pablo llegaba a Gustine, lugar donde dos días después se presentaría.

Mientras Pablo se presentaba a los aficionados californianos, en el país natal del rejoneador, en España, se estaba sufriendo el ataque terrorista más mortífero de su historia. Ese 11 de marzo de 2004, el 11-M, una serie de trenes de cercanías que paraban en la estación madrileña de Atocha, llevaban en su interior varias mochilas asesinas  cargadas con explosivos que se llevarían por delante la vida de ciento noventa y tres personas y dejarían más de dos mil heridos.

Sería a la llegada del  hotel de Gustine cuando Pablo y su equipo al prender los televisores se iban a encontrar con la criminal noticia del atentado. Sorpresa, estupor y sobre todo mucha incertidumbre porque sin en España al principio las noticias y los autores eran muy confusas, imagínense en California, a través de la televisión y encima sin entender apenas nada de inglés. Tampoco los celulares funcionaban como ahora y llamar a España era toda una odisea. Todo esto hizo que la noche se tornase interminable y a pesar de lo duro del día, conciliar el sueño era una tarea casi imposible.

Un acto salvaje y ruin, que como hemos dicho dejó casi dos centenares de víctimas y a las que Pablo quiso homenajear desde la distancia luciendo  un crespón negro en sus intervenciones y a petición suya se guardo un minuto de silencio en los cuatro festejos que se celebraron.

Con esta inesperada situación, amaneció el primer día en USA y lo primero fue desplazarse al Rancho de George Martins, portugués afincado hace muchos años en el país americano y que posee una buena cuadra de caballos toreros que presta a los rejoneadores y cavaleiros que van a torear a California. En este caso, Pablo solamente necesitó de sus instalaciones, porque los caballos eran los suyos y ya le estaban esperando para trabajar durante la mañana del día del debut, que se produciría ese mismo día por la noche en la ovalada plaza de toros de Gustine, en el Bella Vista Park.

Evidentemente torear en un país como EEUU no es fácil y las trabas eran muchas. No se permitía anunciar los festejos en cadenas de Televisión, solamente en una Cadena de radio y tampoco se podían denominar “corridas de toros”, porque tampoco las autoridades lo permitían. La cartelería de escaparate apenas existía y siempre en lugares muy poco visibles. Con estas perspectivas apenas quedaba el boca a boca y el anunciarlo por internet, teniendo en cuenta que las redes sociales todavía no estaban en boga e internet llegaba a muy pocos usuarios. A pesar de ello, el público respondió en buena medida, llenando tres cuartos de los aforos de media en los cuatro festejos, lo que debe considerarse un éxito.

En cuanto a lo incruento del espectáculo es más que entendible en un país donde la tauromaquia es una pura utopía y si se dan estos festejos es porque se garantiza que no se hiere al animal. Para ello se colocaba en el lomo del toro una pieza de velcro y en la parte extrema de la banderilla otra pieza del mismo tejido. Así cuando el torero dejaba la punta de la banderilla en el lomo de velcro, ésta quedaba prendida por unos instantes, simulando así la suerte íntegra de la lidia.

En lo taurino, podemos decir que hubo de todo. Pablo tuvo dos buenas actuaciones en Gustine, con la complicación de una plaza ovalada y con unos toros, que naturalmente sin castigar, era muy difícil templar. Al día siguiente en el Lienzo Charro Pico Ribera Sport Arena, de la ciudad de Los Angeles, tuvo lugar la mejor actuación del torero navarro, ante un buen toro de Manuel Costa, donde los caballos y el caballero pudieron dar los mejor de sí mismos. La buena tarde que los aficionados habían pasado, hizo sin duda que al día siguiente en el mismo escenario casi se rozara el lleno para ver de nuevo las evoluciones del que como rezaba en la cartelería es “el mejor rejoneador del mundo”. Pero esta tarde los astados colaboraron a medias, siendo muy bueno el primero, con el que Pablo estuvo sembrado toreando con MONTERREY y ALBAICIN.  Salió el segundo toro, y este fue el garbanzo negro de la camada. Y ahora, ¿qué hacer con un toro que sale frío, manso, huidizo y al que no puedes motivar, ni castigar, salvo con un leve toque en el velcro que lleva en el lomo? . Pues mucho trasteo, mucha paciencia y llegarle para que la farpa se le pegue en el lomo y con la bandera tratar de torearlo. Como sería de manso, que incluso se dolía de la colocación de la farpa (sin punta) en el lomo artificial de tela. Este toro parecía una premonición de lo que iba a suceder al día siguiente en Stevinson, donde los toros, más que animales, parecían coches de carreras. Todo lo que se les hacía era a una velocidad inusual, sin temple, pero eso sí, con emoción. Fue una lucha continua, que incluso acabó con varios forcados en manos de las asistencias y con serias lesiones.

Terminado el festejo los caballos regresaron al Rancho a descansar para al día siguiente comenzar el viaje de regreso al Centro de la República Mexicana y volver a pasar la complicada frontera entre Estados Unidos y México.

Así quedó cumplido parcialmente el sueño americano de Pablo Hermoso de Mendoza que pudo actuar en los Estados Unidos montando a sus caballos, aunque si bien es verdad no lo pudo hacer en los escenarios que le hubiera gustado.

Sidebar