
De muy fina estampa este alazán demostró ser un excelente caballo de salida, combinando agilidad y velocidad con una gran facilidad para doblarse y templar las fuertes acometidas iniciales de los astados.
Además de todo ello, VILLA poseía una elegancia natural para llevar tranquilamente enganchados en su cola a sus oponentes, al tiempo que les recortaba los terrenos, haciéndoles describir rítmicos círculos en el camino de embestir La gran clase que atesoraba este caballo hizo que se convirtiera en titular de la cuadra prácticamente desde el día en que debutó, lamentablemente su trayectoria fue muy corta debido a una grave lesión.



