SIGUE ARRASANDO EN AMÉRICA

Resumen

Habiendo retornado a España, tras concluir su amplieo periplo americano, Pablo Hermoso de Mendoza es entrevistado por David Jaramillo para la revista 6TOROS6.

Autor  |  Medio

David Jaramillo | REVISTA 6TOROS6

Fecha

Mayo de 2017

País

España

Sigue arrasando en América

Son ya más de tres lustros en los que el rejoneador Hermoso de Mendoza atraviesa el Atlántico para acudir a la llamada de una afición que sigue llenando los cosos en los que se anuncia. Pocas figuras del toreo han mantenido un cartel con tanto tirón a los dos lados del océano, a lo que el navarro responde con la maestría de siempre en la arena y con una importante regularidad en el triunfo.



Los números hablan por sí solos: de los treinta y seis paseí­llos que Hermoso de Mendoza reali­zó en América en­tre el 27 de diciem­bre de 2016 y el 25 de abril de 2017, el navarro salió a hombros en casi la mitad, diecisiete para ser exactos, De hecho, analizando estas esta­dísticas (ver recuadro), son cifras muy parecidas a lo conseguido en su anterior campaña en Europa (35 corridas, 19 puertas grandes, 53 orejas y 1 rabo). Con esto, la pri­mera conclusión que se evidencia es su determinante regularidad en el triunfo, algo muy difícil de con­seguir si se tiene en cuenta las dis­tintas cuadras que utiliza en cada continente como consecuencia de las limitaciones en el transporte, así como las diferencias en las embestidas de los toros de cada país, algo que afecta tanto a los to­reros como a los propios caballos. Pero mucho más allá de todo esto, si hay un verdadero termómetro que muestre la importancia del ji­nete navarro en América es su ti­rón taquillera, pues no hay plaza que no note su influjo cada vez que Pablo es anunciado. Ya sea una feria grande o un pueblo pe­queño, la expectación generada por el rejoneador es tremenda. Tanto, que plazas que antes prácti­camente no se abrían a los toros, como las de Cancún o Mazatlán, por mencionar algunas, ahora se abren casi exclusivamente y se llenan para verle.

“La mejor sensación que me he traído de América este año es que, junto con Francia, son plazas con mucha salud, con más frescura en cuanto a la afluencia de públi­co -cuenta el estellés-. Y además con muchas caras jóvenes, sobre todo en México, aunque Colom­bia, a pesar de tanto ataque anti­taurino y el clima político en con­tra, no se queda atrás. Por eso tam­bién es tan gratificante que, a pe­sar de llevar tantos años toreando allí, la gente siga teniendo ganas de verme y llene las plazas como lo han hecho. También estoy con­tento porque este año me han em­bestido muchos toros de buena manera, quizás en Colombia es donde he tenido un poco menos de suerte en ese sentido, pero en Mé­xico sí han roto muchos toros”.

— Pisaste primero las plazas colombianas, con un regreso es­perado como el de Bogotá.

— Esa fue una tarde muy emo­cionante, había una especie de co­munión entre todos los que actuamos y el público, pues sabíamos todo lo que había pasado para po­der volver a abrir un bastión im­portantísimo de la Tauromaquia mundial, una plaza emblemática de América. Corté una oreja, pero fueron sensaciones buenísimas, de los días que estuve más a gusto de la temporada colombiana. Los toros no remataron, pero me deja­ron hacer cosas con profundidad, con sentimiento. Con menos su­frimiento que en otras tardes co­lombianas.

— ¿Sufrimiento?

- Sí, porque por unas cosas u otras no terminé de redondear to­do en Cali, Manizales, Medellín y Cartagena. Por una parte, lo que te comenté de los toros, con los que no tuve mucha suerte, pero tam­bién porque ha sido la primera temporada completa en América sin “Pirata”, que tuve que dejarlo en la cuadra por una lesión, y con muchas probaturas. Allí probé cerca de diez caballos en el último tercio y por eso he sido más irre­gular que nunca en el último ter­cio. Se me fueron muchas faenas importantes sin premio por el re­jón de muerte y sólo al final de la temporada mexicana me he aco­plado un poquito mejor con un par de caballos nuevos. Allí llevé un caballo con el que ya había mata­do algunos toros en España, que se acopló bien, pero también hay que decir que el toro en Colombia es un poco más exigente, llega menos dominado al último tercio y eso le pesó un poco. Además no tenía el oficio de “Pirata”, por eso pasó su bache, pero en México, con más posibilidades de tener ca­ballos nuevos de allí, la situación cambió parabién.

—  ¿Traes alguno que ya tenga un sitio ganado en el último ter­cio?

— Sí, especialmente a “Nevado”, que al final de la temporada mexica­na ya andaba por donde yo quería tanto con el toro bueno, como con el complicado. Si hay algo bueno de todas estas pruebas que he tenido que hacer, de que se me hayan “ido” tantos toros, es que me ha servido para encontrar el sitio de este caba­llo en el último tercio.

—  ¿Y cómo encontraste a “Pi­rata” tras tu regreso?

— Ahora mismo lo he encontra­do muy bien, lo han estado cami­nando todo el tiempo a la mano, sin montarlo, y no cojea. Ahora viene la parte delicada, volver a montarlo despacio y ver si no se resiente. Me da mucho miedo, pero hay que intentarlo, porque me gustaría contar con él, sobre todo en las plazas im­portantes. Llevo algunos días pro­bándolo al paso y poco a poco lo vamos rehabilitando

— Aparte de “Nevado”, ¿a qué otro caballo de tu cuadra le ha venido bien el viaje a Améri­ca?

— Vienen tres caballos nuevos, que han debutado allí, y que se han puesto muy rápido en un sitio importante. Uno es hijo de “Silveti”, se llama “Deco”, y otros dos hijos de “Pata Negra”, “Góngora” y “Fámaro”. Los tres me han deja­do muy buenas sensaciones en banderillas, con personalidad y expresión, y demostraron un nivel como para salir en cualquier sitio ahora mismo. Y con ellos, “Intru­so”, un hijo de “Disparate”. A pe­sar de lo joven que es, está demos­trando mucha versatilidad. Estaba esperando más de él a nivel artísti­co, pero su gran potencial es la efectividad, porque me vale tanto para parar los toros de salida, co­mo para banderillas y también pa­ra el último tercio. Es un caballo de equipo.

- Hablabas antes de la salud que encontraste en los tendidos de las plazas mexicanas espe­cialmente, algo que contrastaba con las pobres entradas que se vieron al comienzo de la Tempo­rada Grande de la capital y que, cuando hiciste el paseíllo en la Monumental, evidenció más la expectación que levantas.

— Eso es algo muy halagador. México es una maravilla, es un país muy variopinto en todos los sentidos y tiene los grandes esce­narios como La México, Aguascalientes, Querétaro y Monterrey, pero luego tienes una cantidad de ciudades importantes con sus pla­zas más chicas, o con lienzos cha­rros que se adaptan para dar toros y en los que la gente acude masi­vamente: el Carnaval de Jalisco en Mazatlán, otras al sureste como Mérida, Cancún ,plazas en las que ya son muchos años de ir y que si­guen llenándose cada que voy a torear. Es algo que, a estas alturas de mi carrera, disfruto y agradez­co más que nunca.

— Últimamente estás redu­ciendo tu número de actuacio­nes. ¿Cuesta sacrificar tus visi­tas a algunas de estas plazas, con el fin de mantenerte fresco en la temporada?

—  Se trata de ajustar mi profe­sión al momento que estoy pasan­do en mi vida. Cuando tenía 15 años menos toreaba ciento cin­cuenta corridas al año con unas ganas tremendas de comerme el mundo, de darlo todo cada tarde, pero ahora mis necesidades son otras. He encontrado que toreando menos de la mitad de eso, con cer­ca de treinta corridas en Europa y otras tantas en América, no llego asfixiado de caballos y encuentro más equilibrio en todos los aspec­tos. Además, ahora hay algo que me divierte mucho, que es ir cam­biando de caballos, algunas veces por necesidad puntual del mo­mento de los mismos, otras por­que simplemente los repartes más, y eso hace que cada tarde sea dis­tinta, que no todo sea basado en los mismos caballos y el mismo repertorio. Ahora mismo vienen de México quince caballos que han hecho una temporada muy buena y que se juntan con todos los que dejé para encarar la cam­paña europea, lo que me da tam­bién mucha variedad, posibilida­des de elegir. Y para llegar a esto sí, es cierto que he tenido que ha­cer algunos sacrificios, dejar de ir a algunos sitios, o al menos no ca­da año, sino que vamos alternan­do, pero es algo que repercute po­sitivamente en mi rejoneo.

—  ¿Qué cosas nuevas te ha aportado tu temporada ameri­cana esta vez?

— Siempre hay algo que vas en­contrando en tu búsqueda cons­tante, cosas que no sé si el público a veces alcance a captarlo, pero la sutileza, la cadencia que vas bus­cando en los caballos, la suavidad y el ajuste en los embroques. De­talles que también van con tu con­dición física. Por ejemplo, lo pe­sado que en la mano era “Albaicín” ahora no lo podría so­portar. Creo que es la evolución de un torero que, aunque pueda parecer el mismo, ha cambiado casi completamente. Y de América me traigo esas sensaciones. Por supuesto, me traigo también el gusto de verme reflejado en mi hijo, en los principios de una carrera, ver esa ilusión, la incertidumbre...vivir todo eso junto a él es una emoción tremenda. Hubo lágrimas por todos lados.

— ¿Es cierto que Guillermo te prestó algún caballo?

— [Risas] Es cierto, hay un caballo que le regalé, se llama “Barrabás”, y es el primero que él ha puesto a torear y el año pasado le pedí que me lo prestara para la temporada mexicana y, con las pruebas que hice en el último terció, se lo volví a pedir el día que toreamos en San Miguel de Allende

—  ¿Torearéis juntos otra vez en Europa?

—   Sí, en la corrida del “Rejón de Oro” de Méjanes me pidieron que viniera y aceptamos porque Francia es un país al cual le debo muchísimo y será un día bonito. Seguramente también estaremos juntos en Estella y ya en noviembre, con sus 18 años cumplidos decidiremos si vamos a México y comenzamos en un plan más profesional.

—Ahora vienen tus grandes citas: Madrid, Lisboa y el resto de la temporada europea.

—Si te soy sincero, aún no me he sentado con Oscar [Chopera) y no sé muy bien lo que tengo. Sé  las primeras, Lisboa, Córdoba y Madrid... pero todo está en ma­nos de ellos. Espero sea una tem­porada parecida a las anteriores en cuanto a las citas y, por supuesto en cuanto a éxitos.





GUILLERMO HERMOSO DE MENDOZA

“Torear con mi padre es un honor”

Aunque hace un año Pablo invitó a su hijo Guillermo a poner un par de banderillas en Ciudad Valles (México) a uno de los toros que él lidiaba, el debut oficial del nuevo Hermoso de Mendoza fue el pasado 15 de abril en San Miguel de Allende, ciudad que se ha convertido en su segundo hogar, pues desde muy pequeño pasa los inviernos allí, al lado de su familia.

“Ver la plaza llena, con muchísimas personas que me conocen desde niño y que me apoyaron desde el principio fue increíble -explica Guillermo-. Fue pa­recido a lo que viví en Estella el año pasado, sólo que esta vez no salimos jun­tos a hombros. Pero él no se deja ganar la pelea nunca y seguro que en Méja- nes (Francia), donde volveremos a torear juntos, volverá a demostrar lo grande que es. Yo sólo espero poder seguir aprendiendo y mejorando”.

“Aunque apenas estoy comenzando y, definitivamente, quiero seguir los pasos de mi padre, es impresionante ver todo lo que su nombre genera en la gente y, por eso y por muchas cosas más, en un honor para mí torear a su la­do. Luego también es verdad que entre nosotros nos picamos y es bonito”.

“Poco a poco voy haciendo mi propia cuadra, incluso he llegado a prestar­le a él alguno de mis caballos [risas], aunque él también me deja muchos pa­ra que pueda aprender de ellos”. 

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