HISTORIAL

«Mi carrera ha sido bonita porque la he vivido desde todos los prismas. Desde abajo, sin ninguna opción; luego he ido viendo las opciones; después, me he ido codeando con toreros que eran figuras antes que yo; más tarde, compitiendo con los hijos de esas figuras; en definitiva, la he vivido desde todos los ángulos y en todos ellos he disfrutado de mi profesión»

El lugar privilegiado de que actualmente goza Pablo Hermoso de Mendoza, es el fruto de años de trabajo, dedicación y lucha para primero irse abriendo paso y forjando un nombre, y después consolidar progresivamente su ascención hasta la más alta cota tanto en el escalafón taurino como en el reconocimiento mismo de la afición.

Han transcurrido ya más de 26 años desde que aquel joven y desconocido rejoneador local comenzó a sorprender al público con sus evoluciones a lomos de CAFETERO. A lo largo de este período de tiempo, Hermoso de Mendoza ha tenido la fortuna de escribir algunos de los episodios más bellos y memorables de cuantos existen en la historia del toreo a caballo..

En esta sección Usted encontrará la referencia a tal esfuerzo, pudiendo acceder también al detalle de cada una de las temporadas que ha desarrollado el rejoneador estelles en su peregrinar por las plazas de todo el orbe taurino.

«Aquel festejo fue el que me cambió, el que planificó mi carrera en un antes y un después. De moverme en las ligas de abajo, en carteles más o menos humildes, sin salir mucho de Navarra, a partir de esa corrida en Zaragoza, cambió todo y di el salto a las grandes ligas.»

Las primeras temporadas de Pablo Hermoso de Mendoza ya como rejoneador de alternativa continuaron teniendo como escenarios principales a las plazas localizadas en territorio navarro, destacando que en 1990 se presentó ya en la Feria del toro de Pamplona y posteriormente en Bilbao y Barcelona. Por aquella época sus cartas fuertes como monturas eran «Albaicín» (no el actual, otro que tuvo el mismo nombre), con el que Hermoso comenzó a galopar en dos pistas, y «Giralda», una yegua alazana con el hierro de Martínez Uranga, que durante varios años fue la responsable de parar a los toros de salida en la cuadra del estelles, con una solvencia que todavía hoy se recuerda.

En ese mismo año de 1990, Pablo incursionó por primera vez en Portugal. La plaza de su debut lusitano fue la Ermegeira, dándose la circunstancia de que la corrida en la fecha prevista debió ser aplazada por lluvia, celebrándose finalmente el primer día del mes de noviembre de aquel año. Esta postergación provocó que se suscitará un episodio que a la postre sería determinante en la carrera del navarro, ya que el ganadero en turno, Antonio Brito Paes, invitó a su finca al rejoneador estelles, y allí estaba un caballo olvidado, feo y con un porvenir incierto. Pablo lo vio, consideró que estaba al alcance de sus posibilidades económicas y después de algunas negociaciones terminó por comprarlo. El destino quiso que ese corcel quedara en las manos adecuadas y surgiera posteriormente al firmamento taurino con el nombre de «Cagancho», para gloria de su jinete y del rejoneo mismo.

Entre 1991 y 1992, Hermoso de Mendoza continuo progresando tanto en su quehacer taurino como en el reconocimiento de la afición y de la crítica taurina, si bien aún la mayor parte de sus actuaciones eran en las plazas dentro de Navarra. Al inicio de la de 1993 perdía a «Lord Byron», un pura sangre inglés utilizado en el primer tercio, que se desnucó en las cuadras en Acedo. A este caballo Pablo le consideraba como imprescindible para afrontar solventemente sus compromisos, por lo que canceló algunos contratos importantes como el de la Feria de San Fermín en Pamplona y su presentación en la catedral lusitana del toreo, Campo Pequeño. Esta pérdida, aunada a la idea de que las plazas principales eran un coto cerrado al que no podía acceder, estuvieron a punto de hacer que el estelles desistiese de seguir adelante. Afortunadamente no fue así y Hermoso continuó adelante.

Por aquel tiempo Pablo comenzó a hacer amistad con un personaje del medio que se convirtió mas que en el maestro, en la persona que tuvo el tino y la sapiencia para corregir los errores del navarro, aconsejándole, haciéndole ver sus posibilidades y limitaciones, y sobretodo apoyándole en los momentos de desánimo, insistiendo siempre en que solo era cuestión de tiempo para que pudiera llegar al lugar que deseaba. Esa persona se llama Joao Moura, figura innegable del rejoneo portugués y uno de los cavaleiros que mayores aportaciones han hecho a la historia del rejoneo. Muchos fueron los días que Hermoso estuvo en la casa del portugués, en Monforte, entrenando, observando, conversando y fortaleciendo una amistad sincera que se ha conservado al paso del tiempo.

1994 es el año de la ascensión definitiva de Hermoso, y ello se debió en gran parte a que gracias a su regularidad en las plazas en las que se presentaba, fue llamado para sustituir a Fermín Bohórquez en la Feria del Pilar de Zaragoza, alternando precisamente con Moura y con los hermanos Domecq, ante toros también de Bohórquez. Esta corrida fue retransmitida en directo a toda España y Pablo tuvo una excepcional actuación, logrando que esa modesta sustitución se convirtiera en el medio que lo catapultó al circuito de las grandes ferias, conquistando la admiración y el aprecio de muchos españoles que vieron por la pantalla chica las excelentes evoluciones en el ruedo de un hasta entonces poco conocido rejoneador navarro.

«Sentí que tenía los hilos de mi destino y los del escalafón en mis manos. Conocía el medio y sabía lo que quería y lo que no. También noté que había cierta corriente que emulaba lo que yo estaba haciendo. Entonces pensé que el trabajo que hacía en casa y el resultado que estaba dando en la plaza tenían un valor.»

La actuación de Hermoso en la capital aragonesa, hizo que para el año siguiente, 1995, Pablo fuera contratado para las principales ferias tanto españolas como francesas. Haciendo su debut en Sevilla el 30 de abril, cortándole una oreja al toro de su presentación y causando una gratísima impresión entre la afición andaluza, que le tocó incluso las palmas por bulerías. Veinte días después se presentó en la Plaza de toros de Las Ventas en Madrid, siendo el triunfador del serial isidril. A partir de todo ello, la espiral triunfal de Pablo Hermoso de Mendoza no ha tenido el más leve descanso; en 1996 conquista a las entendidas aficiones de Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa María y Córdoba. Este mismo año tiene una tarde apoteósica en la localidad portuguesa de Vila-Vicosa, de tal magnitud que al dar la vuelta al ruedo, cae en la arena el tricornio de un cavaleiro, lanzado como muestra de reconocimiento y admiración por su compañero de cartel, el maestro portugués Joao Moura. Los mismos periódicos portugueses consignaron la ocasión con titulares como los siguientes: «El rejoneo cambio de patria», «La supremacía del rejoneo pasó de Portugal a Navarra». Ese mismo año en Campo Pequeño, aconteció algo similar al actuar Hermoso en la «Corrida de la Radio», la de más fuste en toda la temporada de esta Meca del rejoneo. Era la primera vez que en este cartel aparecía un rejoneador español, y el estelles volvió a demostrar que se encontraba ya en las alturas del torero a caballo.

En 1997, Pablo decide quedarse fuera de los carteles de las Ferias de Sevilla y san Isidro, manteniendo firme su postura de dignificar la lidia a caballo, no solo en los despachos, sino también en el ruedo, desafiando las costumbres existentes al pedir que desaparezcan las colleras. A estas ausencias de las plazas mas importantes, responde cortando un rabo en Jerez de la Frontera, cuna del caballo español y por antonomasia feudo de rejoneadores de cuna noble. Ese mismo año sufre un percance grave al resbalar «Martincho» en el ruedo de Bilbao, saliendo Pablo con una fisura en las costillas y politraumatismos. Al recuperarse de la lesión, vuelve por sus fueros y termina la temporada a tambor batiente.

Al años siguiente, 1998, Pablo regresa a Las Ventas y vuelve a encandilar a la afición madrileña con una actuación sobresaliente, en donde destacó especialmente el árabe «Aldebarán». Al término de esta temporada se anima a cruzar el Atlántico y en cinco corridas conquista a las aficiones de Lima y Quito.

1999 se recordará como un año sumamente especial para Hermoso ya que el 25 de Abril realiza una verdadera antología del toreo a caballo, teniendo como escenario la arena dorada de la Real Maestranza de Sevilla, cortando un rabo, después de 28 años en que nadie había podido lograr tal hazaña. De esa faena se recuerda especialmente el tercio de banderillas protagonizado mayoritariamente con «Cagancho», que se sublimó mientras de fondo se escuchaba un solo de trompeta de «Nerva». Asimismo dieron la vuelta al mundo las imágenes del estelles montando a «Aldebarán» con el que concluyó la prodigiosa obra maestra, saliendo por el olimpo de la torería, la Puerta del Príncipe del coso andaluz. Asimismo decide nuevamente quedarse fuera de San Isidro al no corresponder la empresa a la categoría que el navarro ha forjado en los ruedos. Terminando la temporada europea, Pablo nuevamente hace maletas, pero ahora con un itinerario mayor en América, destacando especialmente México, país que le recibe con una efervescencia nunca antes vista, a la que corresponde el navarro cortando dos orejas el día de su presentación en la plaza más grande del mundo, la Plaza México.

El 2000 lo inicia inmejorablemente, ya que a la cadena de triunfos en plazas sudamericanas y mexicanas, se suman otros hechos históricos, corta un rabo en la Corrida de Aniversario de la Plaza México, la mas trascendental del calendario taurino azteca; siendo esta la primera vez que se concede tal premiación por una faena completa a caballo. De regreso en España se encierra con seis toros en Zaragoza y en Nimes, y una nueva apoteosis en Sevilla con su segunda Puerta del Príncipe consecutiva y nuevamente sale a hombros en un festejo isidril. Este mismo año inicia la campaña por suelo mexicano más amplia y ambiciosa de la historia, donde termina toreando 64 festejos, cifra jamás alcanzada por un torero español en tierras aztecas.

En el 2001, después de ser hecho un lado injustamente por la caprichosa administración de la Plaza México, regresa para volver a dictar cátedras, primeramente en Zaragoza y posteriormente con su tercer Puerta del príncipe en la Maestranza sevillana. El ritmo con el que inició esta temporada hacía presagiar un nuevo hito ahora en Las Ventas de Madrid, desafortunadamente una batida descompasada provocó que el estelles cayera al suelo con «Labrit», en los inicios mismos de la faena, impidiendo con ello que Hermoso pudiera salir en volandas del coso madrileño como era su deseo, y de paso dejándolo fuera de acción por cerca de 45 días. Al retornar a los ruedos vuelve con esa raza de triunfador que le caracteriza para corroborar tarde a tarde que seguía, siendo el indiscutible número uno del arte de Marialva.

La temporada 2002 marcó una referencia histórica, la despedida de los ruedos de CAGANCHO y el inicio de una nueva etapa marcada por la profunda transformación en la cuadra del estellés.